Expertos de la Fundación Ambiente y Desarrollo emiten opinión sobre post en redes sociales

Nota de prensa Fundación Ambiente y Desarrollo

Expertos de la Fundación Ambiente y Desarrollo emiten opinión sobre post en redes sociales

Ante el siguiente post que circula en Facebook, la Presidente de la Fundación Ambiente y Desarrollo, Dra. María Cristina Area, solicitó opinión a especialistas del Foro de AYD.

Los resultados de la discusión se presentan a continuación.

“Es un tema difícil porque como bien decís, son varias cosas que se juntan a la vez. Está claro que llueve bastante más que antes, por lo tanto el suelo está saturado y no absorbe más, o lo hace en poca cantidad, el resto, corre. Hay fallas en la traza de los caminos que no se hicieron a conciencia con la necesidad de escurrimiento del agua, sobrados ejemplos hay donde las rutas son verdaderos diques, no tienen suficientes alcantarillas o puentes. Es cierto que la tala de bosques nativos suma a que haya menos absorción del agua de lluvia, no sé si en esas cantidades que dice la figura, que lo dijo alguien del INTA ¿?. Rápido te diría que me parece mucho que un Bosque Nativo (BN) absorba 300 milímetros /hora !! En un detalle de lo que llovió el año pasado en esta Estación Experimental Agropecuaria del INTA de Bella Vista – Corrientes (tenemos un responsable de la toma de datos climáticos, y se comenzaron a elaborar estos informes), dice que acá el año pasado llovieron 665 mm más que el promedio… si eso no más lluvia que antes, no sé qué es…” Luis Mestres, Director de INTA Bella Vista.

“El que algo esté escrito en un lenguaje que nos desagrada, no significa a priori que el fondo de la cuestión sea erróneo. Por de pronto, es cierto que el bosque absorbe más agua de lluvia que las pasturas y las pasturas más que los cultivos. Las cifras expresadas allí son un punto a discutir, ya que la infiltración depende del tipo de suelo, la pendiente, la intensidad de las precipitaciones, etc. Pero en términos cualitativos, la afirmación de que ciertos usos del suelo favorecen la infiltración más que otros, es cierta. Una vez caída, parte del agua puede evaporar, si hay bastante superficie foliar que retenga las gotitas y les dé tiempo a la evaporación. Puede acumularse en las rugosidades del terreno y formar charcos. Puede infiltrar, si el suelo está flojo, o puede escurrir en superficie, si el suelo está compactado. Como la maquinaria agrícola es grande y pesada, es usual que el suelo se compacte y haya mayor escurrimiento en las zonas de cultivo intensivo y mecanizado. A esto se agrega la deforestación de las cabeceras y márgenes de los arroyos, que acelera la erosión y aumenta el riesgo de crecidas aguas abajo. Precisamente, la Ley de Bosques intentaba paliar algunos de estos efectos. En síntesis, las afirmaciones cualitativas me parecen verosímiles. Coincido con Lucho en que las cifras son dudosas. De aquí yo desprendería la necesidad de hacer estudios hidrológicos para cuantificar la vulnerabilidad de los terrenos en un proceso de agriculturización intensivo. Es probable que en cada cuenca haya que definir áreas de retención de agua para proteger al resto. Pero requiere pensar en tema desde el punto de vista del territorio y no de las parcelas individuales. Para esas cosas se inventó el Estado, aunque parezca pasado de moda.” Antonio Elio Brailovsky, escrito, periodista, ecologista.

“... hay variables que sí podemos controlar y que son clave a la hora de prevenir daños a las personas y a los bienes, principalmente desde la planificación territorial. Así, el uso que se le da a los distintos ambientes o la ubicación de los asentamientos humanos y las infraestructuras pueden ser planificados, incorporando las dinámicas naturales que, en muchos casos pueden ser previstas. Una buena planificación sólo puede construirse sobre el conocimiento científico del territorio (para lo cual hace falta investigación por un lado y difusión/transferencia  del conocimiento por el otro) y sobre el diálogo y la concertación entre los distintos sectores interesados. Pero además, en contextos como el nuestro, es necesario incluir la lucha contra la pobreza: sólo sacando de la pobreza a la mayor parte de la población, podremos asegurar reducir los riesgos de las poblaciones más vulnerables, que son quienes sufren en mayor medida de estos embates. Para ello necesitamos de un sector productivo pujante como el que tenemos, independientemente del tamaño de sus emprendimientos, que utilice las mejores tecnologías e innovaciones disponibles, que destine parte de sus territorios a la preservación de los bienes y servicios de la naturaleza y, que de este modo, sea considerado por la sociedad en su conjunto como parte de la solución y no parte del problema. Porque es el sector productivo (desde los pequeños hasta los grandes productores) el que tiene la capacidad de generar empleo para revertir los índices de pobreza. Y es también el sector productivo quien puede generar los recursos económicos para hacer frente a los costos de las actividades, tanto de prevención como de remediación de estos eventos cuando llegan a ocurrir. Los productores están todos los días en contacto con la naturaleza, conocen bien cómo funciona y pueden tomar las medidas adecuadas en el momento necesario. Pero también necesitamos un sector público que sea capaz de conducir el proceso de planificación territorial participativa y de vigilar por la sanción y posterior cumplimiento de normas de uso del territorio que incluyan estos riesgos ambientales entre los parámetros analizados. Así como necesitamos de una sociedad civil consciente y comprometida, que conozca y respete estas dinámicas naturales. Porque todos los modelos indican que los fenómenos meteorológicos extremos van a incrementar su recurrencia en los próximos años, consecuencia del cambio global. Y aunque no podamos evitar que ocurran, si podemos evitar que se conviertan en catástrofes humanas y ambientales. Sí hay mucho que podemos hacer, aunque sólo lo podremos lograr trabajando en conjunto.” Alejandro Diego Brown, Presidente Fundación ProYungas.

“Creo que han tomado solo una parte de esta nota que copio: Científico del INTA relaciona el monocultivo de soja y las inundaciones. LA NOTA digital, 5 de enero 2017. https://lanotadigital.com.ar/2017/01/05/cientifico-del-inta-relaciona-el-monocultivo-de-soja-y-las-inundaciones/ No lo conozco personalmente pero dicen que es un investigador comprometido y serio.” Natalia G. Fracassi, Área Recursos Naturales, E.E.A. Delta del Paraná, CRBAN. INTA.

“Más allá de la discusión del momento, y de las figuras grotescas y fuera de contexto, la cuestión del desmonte y la inundación tiene cada vez más evidencias, al igual que el reemplazo de pasturas rotando con cultivos por cultivo continuo. No es la soja en si el problema, son los esquemas agrícolas conservadores en el target de uso de agua (e.g. un cultivo al año sembrado tarde), los que agravan las cosas. Si les interesa subí a YouTube la charla que di en la Academia de Agronomía y Vet hace unos meses, donde hacia la mitad cuento la cuestión de los ascensos freáticos en la región chaqueña. Los números de la figura exagerada que nos copia Cristina, se refieren a tasas de infiltración y son muy sitio dependiente. Las inundaciones que vemos no tienen tanto que ver con ese número sino con el consumo de agua anual para transpiración. Su reducción lleva a asensos freáticos. Una lluvia grande sobre un sistema con napas a 50 cm de profundidad, desencadena una inundación aunque tengamos una excelente tasa de infiltración. La premura por sacar notas lleva a que se distorsionen las cosas. El trabajo de Nicolás Bertrán es excelente, puede ser que sacado de contexto se confunda. Charla ANAV: https://www.youtube.com/watch?v=GappDP6DI40&t=369s. Una nota de divulgación donde explicamos lo que entendemos que está ocurriendo: http://sobrelatierra.agro.uba.ar/preocupante-aumento-del-area-anegada-en-la-region-pampeana/Esteban Jobbagy, Investigador del CONICET, Grupo de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de San Luis.

“Creo como siempre y sobre la base de las incertidumbres el mejor camino siempre es la diversificación productiva en un mosaico de distintas fisonomias a escala de paisaje y mejorar los sistemas de producción ganadera en el chaco seco. Interesante tb encontrarle un sentido "subterraneo" de utilidad a las malogradas cortinas forestaes que dejan por ley y que tienen poco o ningún sentido en la superficie pero que pueden "manejar" la napa en profundidad y con  mejoras en el diseño y ancho quizas contribuir mas eficientemente a mantener ciertos niveles de biodiversidad. Finalmente comparto plenamente la apreciación de la experiencia Menonita en el chaco paraguayo, increible por cierto en su historia y en sus logros…” Alejandro Diego Brown, Presidente Fundación ProYungas.

“Tiempo atrás me consultaron de la Universidad que materia creía que debería darse más importancia en la carrera de Ingeniería Forestal.  Contesté: HISTORIA..... que no se dicta.   Bien, Tema inundaciones en la región pampeana, recomiendo empezar a leer  "Las secas y las inundaciones en la provincia de Buenos Aires"... escrito por  F.  Ameghino en... 1884 !!! Jorge Pujato, Asociación Forestal Mespotámica (AFOME).

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